Qué tal, blogger@s??La Historia es la disciplina que se encarga de estudiar y narrar los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados; y que innegablemente se convierte en una herramienta fundamental para que a través de ese conocimiento de lo ya sucedido podamos construir un futuro mejor sin los errores cometidos en tiempos precedentes.
Por eso hay ocasiones como las de hoy en que no está de más recordar ciertos acontecimientos que han tenido una relevante importancia en nuestra historia y que deberían servirnos de ejemplo en el desarrollo y la creación de nuestro futuro. Y es que un día como hoy de hace ahora 78 años se instauró en nuestro país la II República Española que fue el estado democrático y republicano que existió en España en el período que abarca desde el 14 de abril de 1931, fecha de proclamación de la misma y de la salida de España del rey Alfonso XIII, y el 1 de abril de 1939, fecha de la victoria definitiva del bando insurgente en la Guerra Civil Española que siguió al golpe de estado del 18 de julio de 1936. Durante este periodo los sucesivos gobiernos intentaron hacer progresar el país con reformas y medidas más igualitarias para todas las clases trabajadoras.
La II República se instaura en España tras un proceso de elecciones municipales celebradas el 12 de abril de 1931 y que arrojaron, en el momento de la proclamación del nuevo régimen, unos resultados parciales de 22.150 concejales monárquicos y apenas 5.875 antimonárquicos, quedando 52.000 puestos aún sin determinar. Pese al mayor número de concejales monárquicos, las elecciones suponían a la Corona una amplia derrota en los núcleos urbanos: la corriente antimonárquica había triunfado en 41 capitales de provincia. En Madrid, los concejales republicanos triplicaban a los monárquicos, y en Barcelona los cuadruplicaban. Si las elecciones se habían convocado como una prueba para sopesar el apoyo a la monarquía y las posibilidades de modificar la ley electoral antes de la convocatoria de Elecciones Generales, los partidarios de la república consideraron tales resultados como un plebiscito a favor de su instauración inmediata.
La proclamación de la II República trajo consigo la elaboración de una Constitución aprobada por las Cortes Constituyentes el 9 de diciembre de 1931, muestra de la preocupación republicana por la soberanía popular y la democracia efectiva, por lo que es posible enunciar una serie de principios que ésta incorporó o reafirmó como elementos esenciales del ordenamiento jurídico español:
• El principio de igualdad de los españoles ante la Ley, al proclamar a España como "una república de trabajadores de toda clase".
• El principio de laicidad, por el que se iba más allá de la mera separación entre la Iglesia y el Estado para adentrarse en un ámbito de total eliminación de la religión de la vida política.
• El principio de elección y movilidad de todos los cargos públicos, incluido el Jefe del Estado.
• El principio monocameral, más acorde a la democracia, que suponía la eliminación de una segunda Cámara aristocrática o de estamentos privilegiados y por el cual el poder legislativo sería ejercido por una sola Cámara.
• Se preveía la posibilidad de la realización de una expropiación forzosa de cualquier tipo de propiedad, a cambio de una indemnización, para utilización social así como la posibilidad de nacionalizar los servicios públicos.
• Amplia declaración de derechos y libertades. Concedía el voto desde los 23 años con sufragio universal también femenino.
• Separación de la Iglesia y el Estado, además del reconocimiento del matrimonio civil y el divorcio.
En esta nueva etapa política, como nuevos símbolos del Estado, se adoptaron los símbolos republicanos adoptados popularmente durante el siglo XIX: la bandera de tres franjas horizontales, de arriba a abajo: roja, gualda y morada. El morado se puso por ser el supuesto color del pendón de las tropas comuneras, aunque realmente no llevaba ese color, lo que le da un gran error histórico. El escudo central era similar al anterior monárquico aunque la corona se había sustituido por una de tipo mural. La moneda fue la peseta acuñándose con el nuevo escudo.
De manera similar, se escogió como himno nacional el popularmente conocido durante gran parte del siglo XIX como el Himno de Riego, que venía a sustituir a la Marcha Real y, junto con la bandera tricolor y otros distintivos, al conjunto de símbolos monárquicos y tradicionalistas vigentes hasta el momento.
La II República cuenta con 3 gobiernos que vinieron a marcar tres etapas dentro de ésta. Primero tuvo lugar el Bienio social-azañista o Bienio Reformista (1931-1933) donde el PSOE fue la fuerza más votada con 115 escaños de los 470 que conforman el hemiciclo y que le obligó a formar gobierno mediante una coalición republicano-socialista presidido por Azaña.
En segundo lugar se produjo el Bienio radical-cedista (1933-1936) donde las derechas agrupadas en la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas) obtuvieron la mayoría; además de que estas elecciones podrían considerarse como las primeras verdaderamente democráticas ya que son igualmente las primeras que se celebran por sufragio universal (incluyendo el sufragio femenino).
La última etapa sería la del Frente Popular (1936-1939) donde las izquierdas se agruparon en torno al Frente Popular (integrado por PSOE, Izquierda Republicana -que incluía a la ORGA-, Unión Republicana, ERC, PCE, Acción Catalana, POUM, Partido Sindicalista y otros). La no aceptación por parte de la derecha de los resultados electorales así como el asesinato de su líder José Calvo Sotelo como respuesta al asesinato de José del Castillo Sáez de Tejada serían el detonante del fallido golpe de estado del 18 de julio de 1936 que al no producirse con igual fuerza en toda la península da origen a la Guerra Civil Española.
La II República fue testigo del nombramiento de un algarrobeño como Ministro en uno de los gobiernos republicanos. Enrique Ramos Ramos, profesor de Derecho Romano de la Universidad de Madrid, inicia su carrera política con la proclamación de la Segunda República Española presentándose a las elecciones de 1931 por Acción Republicana obteniendo un escaño por la circunscripción de Málaga. Tras la fundación de Izquierda Republicana participará, en representación de esta nueva formación política, en las elecciones de 1936 obteniendo un escaño por la circunscripción de Madrid.
Tras la victoria de Frente Popular, fue ministro de Trabajo Sanidad y Previsión Social entre el 19 de febrero y el 13 de mayo de 1936 fecha en que pasó a ocupar la cartera de ministro de Hacienda hasta el 4 de septiembre. Tras finalizar la Guerra Civil Española se exilió en Estados Unidos aunque acabó volviendo a Europa donde fallecería en Múnich en 1957.
